
Continuando con la entrada del día 27, toca resaltar lo más destacado de la presidencia de
Felipe González. En la entrada anterior recomendé el primer capítulo de la trayectoria de este político con el video de
El Laberinto de la Memoria, aquí os dejo el enlace del video del
segundo capítulo que habla de su estapa de presidente, en el programa ya mencionado.
La
II legislatura trajo importantes cambios en el ámbito económico. Como ya venían haciendo los socialistas franceses, Felipe González se decantó por el pragmatismo liberal y acometió una dolorosa a la par que necesaria
reconversión industrial a partir de 1983, así como otras reformas estructurales, que consideraba ineludibles para la modernización del país. Se eliminaron los excedentes laborales. La necesidad de reequipamiento técnico y de saneamiento laboral y financiero, llevó al gobierno a la aplicación de la política de reconversión al sector de construcción naval, siderurgia y textil principalmente. La reducción de la inflación (que no paraba de aumentar desde la crisis del petróleo de la década de los 70) constituyó un objetivo declarado desde el primer momento. En 1985 disminuyó el precio de la gasolina por primera vez en la historia de España.
En el campo social el país experimentó grandes progresos, teniendo como referencia el modelo del
Estado del bienestar. Una de las primeras medidas que sacó adelante el gabinete fue la jornada laboral, que quedó reducida a cuarenta horas semanales y el período de vacaciones fue ampliado, para todos los trabajadores, a 30 días. Se subió el salario mínimo interprofesional a 1.072 pesetas diarias, un 14 % más. Las pensiones se subieron un 16 %. Entró en vigor un nuevo subsidio de desempleo para los trabajadores del campo que sustituirá al empleo comunitario.
La aprobación de todas estas
medidas sociales y económicas, las reformas educativas y del sistema sanitario contribuyeron al aumento del déficit público. A pesar de ello, a partir del año 1985 la economía española experimentó un fuerte crecimiento, coincidiendo con la entrada de España en la
Comunidad Económica Europea en 1986. España tras dos siglos de aislamiento, se integra en Europa junto con Portugal en 1985 con el tratado de adhesión.
Otro de los éxitos del gabinete de González fue la importante y necesaria
reforma del ejército, y la integración de esta institución en la democracia. El espectro golpista desaparecería así de la vida política de España, de la mano de las reformas realizadas por el Ministro de Defensa, Narcís Serra. Durante la II legislatura se
aprobaron el resto de Estatutos de Autonomía finalizando así el nuevo mapa de España, configurado ya durante la etapa ucedista.
Se llevó a cabo una importante
inversión en educación, reformando las bases de la misma con el Proyecto de Ley Orgánica de Reforma Universitaria y Ley Orgánica de Derecho a la Educación. Hay muchas otras medidas que se pueden mencionar de esta etapa: Ley Reguladora de la Objeción de Conciencia y de la Prestación Social Sustitutoria, el Proyecto de Ley de Reforma de la Función Pública y el de la Ley Orgánica de Libertad sindical, la reforma del IRPF y la reforma del sistema de pensiones. Una de las medidas que levantaron más polémica fue la reforma parcial del código penal que
despenalizaba el aborto. La derecha, con Manuel Fraga y distintas asociaciones al frente, se manifestaron en las principales ciudades. Alianza Popular consiguió frenar dicha reforma unos cuantos años, a través de diversos recursos presentados ante los tribunales.
Se procedió a la apertura de la
verja de Gibraltar. Felipe González llevó a cabo una importante mejora de las relaciones internacionales
, con varias giras por iberoamérica, encuentros con los presidentes europeos, etc. Igualmente se reunió con Reagan en la Casa Blanca, y con Juan Pablo II que visitó España por primera vez a finales de 1982.
El
Referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN fue otro hecho histórico. Tras pedir el no de entrada, previo a su llegada al Gobierno, Felipe González se vio embarcado en una campaña por el
sí desde el mismo día del anunciamiento de la celebración del referéndum. Alianza Popular, que era pro-otan, pidió la abstención en el referéndum. La victoría del
sí por un escaso margen (52,53 %), fue atribuida por los analistas al carisma de González y a su tirón político entre el electorado socialista. Más tarde González señalaría esa decisión como la más difícil así como la más equivocada. En 1983 el Ministro de Economía Boyer llevó a cabo la
expropiación del Grupo Rumasa, holding en quiebra de 700 empresas, 18 bancos y que empleaba en aquel momento a 65.000 personas. José María Ruiz Mateos llevaria una campaña mediática y judicial contra el Gobierno que se alargaría durante décadas. Boyer dimitiría unos pocos años después por diversas confrontaciones con miembros del Gobierno, como Alfonso Guerra, con el que no coincidia en materia de política económica. Boyer se acercaría más adelante, ya en el 96, a las
posturas del Partido Popular.
Lo más nefasto de este periodo es de nuevo la
violencia terrorista de ETA, que semana tras semana iba aumentado su lista de víctimas mortales. La aparición por aquel entonces de las siglas G.A.L. serian el preambulo de un escándalo que pasaría factura al Gobierno de González años más tarde. Los
G.A.L. no eran cosa que la guerra sucia contra el terrorismo, llevada a cabo por policías y miembros de cuerpos de seguridad del Estado que recibian órdenes de la cúpula ministerial de Interior y de algunos otros dirigentes socialistas. Es sin duda lo más desfavorable del gobierno socialista de aquel entonces, y que ensombreció más tarde las necesarias reformas que se llevaron a cabo.
En 1986 el PSOE ganaría las
elecciones generales de nuevo por mayoría absoluta. González queria la solidaridad de Europa con España, y este la obtuvo a través de los cuantiosos
Fondos de Desarrollo de la Unión Europea. A través de estas ayudas se construyeron infraestructuras de gran importancia por toda la geografía española (autopistas, universidades, hospitales, escuelas) que contribuyeron indudablemente a la modernización del país. Los cambios en la moral y en las costumbres ya se hacian notar por aquel entonces, poco quedaba ya de los reductos del franquismo, y aquellos años parecian ya olvidados por la sociedad. ETA nos recordaba de nuevo que el camino hacia la paz no es fácil, y en 1987 realizó su más atroz y sanguinario atentado en el Hipercor de Barcelona. ETA mató aquel día a 21 personas, de las cuales 4 eran menores de edad.
Ya en 1988 llegaría la
Huelga General y con ella la ruptura del sindicato UGT con el PSOE. Nicolás Redondo consigue dar un importante golpe a González y a su política económica, con una huelga general que paralizó España. En las
elecciones generales de 1989, González conseguiría su
tercera mayoría absoluta consecutiva (si la primera ya era inédita, la tercera era algo que pocos podian imaginar). Aznar, ya como líder de la oposición, impugnó los resultados en Melilla y conseguió hacerse con el diputado correspondiente, dejando así al PSOE a un escaño de la mayoría absoluta (175 en total, justo la mitad del hemiciclo).
España participó por primera vez en operaciones militares en el exterior con carácter humanitario y pacificador. En
materia de política exterior poco se puede reprochar a la etapa de Gobierno de González, su carisma y su capacidad moderadora le convirtieron en un político de referencia en Europa.
En enero de 1991 llegaría un momento difícil para González, la
dimisión de Alfonso Guerra. El hermano de Guerra se habia envuelto en un escándalo, y el vicepresidente decidió dejar el cargo, González aceptó su dimisión. Su relación con Guerra posteriormente no fue la misma, y muchos hablaban de un distanciamiento que afectó profudamente al estado de ánimo de Felipe, el cual ya no era el mismo político que llegó a Moncloa en el 82. Por otro lado, España seguía creciendo y la confirmación internacional de la modernidad del país, se vio reflejada en su máximo esplendor en los eventos de la
Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992.
En las
elecciones generales de 1993 el PSOE volvió a ganar por cuarta vez consecutiva, pero esta vez por mayoría simple. El
caso GAL y la corrupción de importantes miembros del PSOE ensombrecieron la vida política, y afectaron negativamente al Gobierno. El PP aumentó en 34 diputados, y Aznar ya veia más cerca la presidencia. De poco sirvió que
Garzón apareciera en las listas socialistas prometiendo acabar con la corrupción interna. Nueve meses más tarde volveria a la vida judicial por desaveniencias con González.
En esta última legislatura de González, España vivió una
crisis económica y una importante etapa recesiva. En el año 1993 una recesión del 1,1 % del PIB acompañado por una mala cobertura internacional, hicieron aumentar el paro y la inflación. A partir de 1994 la situación mejoró notablemente, el PIB se incrementó un 2 % y la inflación disminuyó un 3,5 %, pero el paro seguia siendo alto al final de la legislatura.
El panorama de la crisis (que aunque ya estaba parcialmente superada seguia estando reciente para el final de legislatura), acompañado de los
escándalos de Roldán, el caso filesa y las condenas a los culpables del G.A.L., era de esperar que las
elecciones generales de 1996 no darian un buen resultado al partido socialista. Las elecciones europeas de 1994 dieron como vencedor al Partido Popular frente al PSOE por primera vez en la historia, y las municipales de 1995 confirmaban el cambio de tendencia.
La campaña de acoso y derribo que padeció Felipe González en su último mandato no tuvo precedente alguno. Los ataques no procedian solamente desde la oposición sino desde importantes medios de comunicación. Si a esto le sumamos el importante
desgaste producido por la propia actividad de gobierno durante 14 años, era de esperar que esto se hiciera visible en el estado de ánimo de Felipe.
Como él mismo dijo la
noche electoral del 96 tras conocer los resultados,
"a pesar de todo lo que ha llovido" el PSOE cosechó unos resultados que sorprendieron a más de uno. Los analistas achacaron la estrecha victoria del PP, al carisma de González que seguia intacto en gran parte del electorado desde que llegó a Moncloa en el 82. Y es que la humildad y sencillez de este político sevillano estuvieron presentes hasta el mismo día de su retirada como secretario general del PSOE en 1997. Sólo 1,5 % de diferencia (300.000 votos) le separó de la victoria en el 96, "
una semana más o un debate" podrian haber cambiado ese resultado.
No obstante la alternancia siempre es saludable, y en eso consiste precisamente la democracia. González ya cumplió con creces muchas de las expectativas que tenian los españoles en mente en la década de los 80. Los casos de corrupción de miembros del Gobierno, el caso G.A.L. (del que González quedó exhonerado en 1999), el escándalo Roldán y Filesa ensombrecieron una etapa de reformas y modernización, pero la labor de González quedó y quedará intacta en la historia como el
presidente del cambio, y los 14 años de su gobierno nos dejan sin duda, a pesar de lo ya mencionado, un balance muy positivo, del que analizándose objetivamente y libre de partidismos se puede ver sin mayor complicación, lo favorable que fue la presidencia de este político.
En el año 2004, tras 40 años en primera línea, se
retiró de la vida política definitivamente. En la campaña electoral de 2008 participó en varios mítines junto con Zapatero. También ha sido noticia últimamente por su
separación de Carmen Romero.
Felipe modernizó a un país que llevaba en la
sombra de la dictadura cuatro décadas, y posicionó a España entre los países más dinámicos a nivel económico en el entorno europeo. Las reformas llevadas a cabo en materia de lo social, educación y sanidad, junto con la larga cadena de transformaciones estructurales que acontecieron en el país durante los 80, como fue el cambio de moral y costumbres (la incorporación de la mujer al mundo laboral), ayudaron a la construcción de un sistema de
bienestar social de corte europeo.
A modo de cierre, y aunque las comparaciones siempre son odiosas, no me preocupo en afirmar rotundamente que Felipe González fue el Presidente del Gobierno que presenta el balance más positivo en comparación con el resto. Claro está, es una mera opinión de un servidor, otros pueden rebatirla, pero creo que nadie ha sabido estar más cerca de los ciudadanos que este carismático político, que paso de la clandestinidad a la Presidencia del Gobierno en pocos años, y que conseguió lo que él mismo prometía a principios de los 80,
"que España funcione".