jueves, 4 de diciembre de 2008

Franco, ha muerto....

Quería dedicar una entrada al tema de la memoria histórica, y la retirada de la estatua ecuestre de Franco de la ciudad de Santander (de donde es un servidor), me viene ni que pintado.

Franco gobernó España con yugo y flechas durante 36 años. Santander sin embargo, le tuvo de cuerpo presente hasta la mañana del día 18 de diciembre de 2008. La retirada de esta estatua ecuestre levantó expectación durante toda la mañana, y congregó a muchas personas con o sin afiliación política, jóvenes o ancianos. Desde las 9 hasta las 15 horas estuvieron los operarios trabajando hasta retirarla del lugar. Sólo se puede destacar un leve incidente, un individuo intentó colocar una bandera falangista en la estatua mientras los operarios trabajan para separarla del pedestal, la policia actuó en seguida.

La estatua en cuestión, llevaba desde el año 1964 presidiendo la plaza del Ayuntamiento de Santander. Es decir, que durante 44 años, los santanderinos (unos más que otros) han tenido que soportar la presencia de este monumento en su ciudad, durante más tiempo del que le tuvieron que aguantar en vida.

Mientras unos dicen "a mi no me molesta", "al que no le guste que no mire", otros lo consideran un insulto o bien una vergüenza, el caso es que la retirada de la estatua se ha demorado tanto, que esta era la última que quedaba en espacio público municipal de toda España, lo cual no hace honor a una ciudad tan bella y apreciada como Santander. Tanto AP como PP, propiciaron que la estatua permaneciera contra viento y marea en la plaza del Ayuntamiento a través de la mayoría de votos que han ostentado a lo largo de tres décadas en la corporación municipal. Las réplicas que habia de esta estatua, estaban en Madrid, Valencia y Zaragoza, y todas fueron ya retiradas. Solo quedaba la nuestra para vergüenza de muchos santanderinos, y para orgullo de otros.

Han tenido que pasar 30 años de democracia para que al fin sea retirada del lugar. Por desgracia no ha sido el espíritu democrático del Partido Popular (si ese del que hacen tanta mención últimamente) el que ha retirado este monumento al "caudillo", sino la simple y mera cuestión de interés por la candidatura de Santander a Capital Europea de la Cultura. Esto sin duda, les hará ganar algunos puntos más.

Otro factor importante puede ser el lanzamiento desde el Gobierno central de la Ley de la Memoria Histórica, que insta a retirar todos los monumentos y placas que hacen apología del franquismo y de esa lastimosa etapa de la historia de España. Penoso también seria por tanto, que tenga que venir "de fuera" las órdenes de retirar esta estatua, y no de la voluntad del alcalde de nuestra ciudad. En todo caso, ellos afirman que no han empezado a aplicar la ley en cuestión, que aún no toca, pero quizás se han adelantando con el tema de la estatua para evitar mayores problemas después.

La ley de Memoria Histórica, como ya dije, es muy necesaria, aunque a muchos les pese. La ley no intenta otra cosa que cerrar las heridas aún abiertas en muchas familias españolas, el derecho a duelo de víctimas de la guerra y posguerra fue denegado durante décadas para los de un lado, en cambio, los de la otra cara, protagonizaron los homenajes y honores pertinentes. ¿Por qué negar a unos ese derecho a estas alturas? El tema de las placas, estatuas y demás honores al franquismo, no es retirar parte de nuestra historia, la historia está presente en muchas más áreas de nuestra sociedad, desde una biblioteca, pasando por un museo, hasta en cualquier colegio, instituto o universidad. Conservar una placa o una estatua que hace apología de una dictadura de 40 años y a la vez alardear de espíritu o talante democrático no me parece muy coherente, por esto y por otras tantas razones, la ley de Memoria Histórica no es una vuelta atrás como lo llaman algunos, es un paso más hacia adelante.

En fin, me alegro de que ahora en adelante, no tendré que toparme con la estatua día tras día a las 7:50 de la mañana, mientras el bus hace el recorrido hacia la Universidad. Me alegra saber que cada vez van quedando menos "recordatorios" en mi ciudad de esa penosa etapa de la historia de España. Me alegra ver que Santander, a día de hoy, es una ciudad cada vez menos anclada en el pasado, y más centrada en el futuro. Enlazo algún que otro video sobre la noticia para el que le interese. Saludos.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Felipe González Márquez (II)


Continuando con la entrada del día 27, toca resaltar lo más destacado de la presidencia de Felipe González. En la entrada anterior recomendé el primer capítulo de la trayectoria de este político con el video de El Laberinto de la Memoria, aquí os dejo el enlace del video del segundo capítulo que habla de su estapa de presidente, en el programa ya mencionado.

La II legislatura trajo importantes cambios en el ámbito económico. Como ya venían haciendo los socialistas franceses, Felipe González se decantó por el pragmatismo liberal y acometió una dolorosa a la par que necesaria reconversión industrial a partir de 1983, así como otras reformas estructurales, que consideraba ineludibles para la modernización del país. Se eliminaron los excedentes laborales. La necesidad de reequipamiento técnico y de saneamiento laboral y financiero, llevó al gobierno a la aplicación de la política de reconversión al sector de construcción naval, siderurgia y textil principalmente. La reducción de la inflación (que no paraba de aumentar desde la crisis del petróleo de la década de los 70) constituyó un objetivo declarado desde el primer momento. En 1985 disminuyó el precio de la gasolina por primera vez en la historia de España.

En el campo social el país experimentó grandes progresos, teniendo como referencia el modelo del Estado del bienestar. Una de las primeras medidas que sacó adelante el gabinete fue la jornada laboral, que quedó reducida a cuarenta horas semanales y el período de vacaciones fue ampliado, para todos los trabajadores, a 30 días. Se subió el salario mínimo interprofesional a 1.072 pesetas diarias, un 14 % más. Las pensiones se subieron un 16 %. Entró en vigor un nuevo subsidio de desempleo para los trabajadores del campo que sustituirá al empleo comunitario.

La aprobación de todas estas medidas sociales y económicas, las reformas educativas y del sistema sanitario contribuyeron al aumento del déficit público. A pesar de ello, a partir del año 1985 la economía española experimentó un fuerte crecimiento, coincidiendo con la entrada de España en la Comunidad Económica Europea en 1986. España tras dos siglos de aislamiento, se integra en Europa junto con Portugal en 1985 con el tratado de adhesión.

Otro de los éxitos del gabinete de González fue la importante y necesaria reforma del ejército, y la integración de esta institución en la democracia. El espectro golpista desaparecería así de la vida política de España, de la mano de las reformas realizadas por el Ministro de Defensa, Narcís Serra. Durante la II legislatura se aprobaron el resto de Estatutos de Autonomía finalizando así el nuevo mapa de España, configurado ya durante la etapa ucedista.

Se llevó a cabo una importante inversión en educación, reformando las bases de la misma con el Proyecto de Ley Orgánica de Reforma Universitaria y Ley Orgánica de Derecho a la Educación. Hay muchas otras medidas que se pueden mencionar de esta etapa: Ley Reguladora de la Objeción de Conciencia y de la Prestación Social Sustitutoria, el Proyecto de Ley de Reforma de la Función Pública y el de la Ley Orgánica de Libertad sindical, la reforma del IRPF y la reforma del sistema de pensiones. Una de las medidas que levantaron más polémica fue la reforma parcial del código penal que despenalizaba el aborto. La derecha, con Manuel Fraga y distintas asociaciones al frente, se manifestaron en las principales ciudades. Alianza Popular consiguió frenar dicha reforma unos cuantos años, a través de diversos recursos presentados ante los tribunales.

Se procedió a la apertura de la verja de Gibraltar. Felipe González llevó a cabo una importante mejora de las relaciones internacionales, con varias giras por iberoamérica, encuentros con los presidentes europeos, etc. Igualmente se reunió con Reagan en la Casa Blanca, y con Juan Pablo II que visitó España por primera vez a finales de 1982.

El Referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN fue otro hecho histórico. Tras pedir el no de entrada, previo a su llegada al Gobierno, Felipe González se vio embarcado en una campaña por el desde el mismo día del anunciamiento de la celebración del referéndum. Alianza Popular, que era pro-otan, pidió la abstención en el referéndum. La victoría del por un escaso margen (52,53 %), fue atribuida por los analistas al carisma de González y a su tirón político entre el electorado socialista. Más tarde González señalaría esa decisión como la más difícil así como la más equivocada. En 1983 el Ministro de Economía Boyer llevó a cabo la expropiación del Grupo Rumasa, holding en quiebra de 700 empresas, 18 bancos y que empleaba en aquel momento a 65.000 personas. José María Ruiz Mateos llevaria una campaña mediática y judicial contra el Gobierno que se alargaría durante décadas. Boyer dimitiría unos pocos años después por diversas confrontaciones con miembros del Gobierno, como Alfonso Guerra, con el que no coincidia en materia de política económica. Boyer se acercaría más adelante, ya en el 96, a las posturas del Partido Popular.

Lo más nefasto de este periodo es de nuevo la violencia terrorista de ETA, que semana tras semana iba aumentado su lista de víctimas mortales. La aparición por aquel entonces de las siglas G.A.L. serian el preambulo de un escándalo que pasaría factura al Gobierno de González años más tarde. Los G.A.L. no eran cosa que la guerra sucia contra el terrorismo, llevada a cabo por policías y miembros de cuerpos de seguridad del Estado que recibian órdenes de la cúpula ministerial de Interior y de algunos otros dirigentes socialistas. Es sin duda lo más desfavorable del gobierno socialista de aquel entonces, y que ensombreció más tarde las necesarias reformas que se llevaron a cabo.

En 1986 el PSOE ganaría las elecciones generales de nuevo por mayoría absoluta. González queria la solidaridad de Europa con España, y este la obtuvo a través de los cuantiosos Fondos de Desarrollo de la Unión Europea. A través de estas ayudas se construyeron infraestructuras de gran importancia por toda la geografía española (autopistas, universidades, hospitales, escuelas) que contribuyeron indudablemente a la modernización del país. Los cambios en la moral y en las costumbres ya se hacian notar por aquel entonces, poco quedaba ya de los reductos del franquismo, y aquellos años parecian ya olvidados por la sociedad. ETA nos recordaba de nuevo que el camino hacia la paz no es fácil, y en 1987 realizó su más atroz y sanguinario atentado en el Hipercor de Barcelona. ETA mató aquel día a 21 personas, de las cuales 4 eran menores de edad.

Ya en 1988 llegaría la Huelga General y con ella la ruptura del sindicato UGT con el PSOE. Nicolás Redondo consigue dar un importante golpe a González y a su política económica, con una huelga general que paralizó España. En las elecciones generales de 1989, González conseguiría su tercera mayoría absoluta consecutiva (si la primera ya era inédita, la tercera era algo que pocos podian imaginar). Aznar, ya como líder de la oposición, impugnó los resultados en Melilla y conseguió hacerse con el diputado correspondiente, dejando así al PSOE a un escaño de la mayoría absoluta (175 en total, justo la mitad del hemiciclo).

España participó por primera vez en operaciones militares en el exterior con carácter humanitario y pacificador. En materia de política exterior poco se puede reprochar a la etapa de Gobierno de González, su carisma y su capacidad moderadora le convirtieron en un político de referencia en Europa.

En enero de 1991 llegaría un momento difícil para González, la dimisión de Alfonso Guerra. El hermano de Guerra se habia envuelto en un escándalo, y el vicepresidente decidió dejar el cargo, González aceptó su dimisión. Su relación con Guerra posteriormente no fue la misma, y muchos hablaban de un distanciamiento que afectó profudamente al estado de ánimo de Felipe, el cual ya no era el mismo político que llegó a Moncloa en el 82. Por otro lado, España seguía creciendo y la confirmación internacional de la modernidad del país, se vio reflejada en su máximo esplendor en los eventos de la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992.

En las elecciones generales de 1993 el PSOE volvió a ganar por cuarta vez consecutiva, pero esta vez por mayoría simple. El caso GAL y la corrupción de importantes miembros del PSOE ensombrecieron la vida política, y afectaron negativamente al Gobierno. El PP aumentó en 34 diputados, y Aznar ya veia más cerca la presidencia. De poco sirvió que Garzón apareciera en las listas socialistas prometiendo acabar con la corrupción interna. Nueve meses más tarde volveria a la vida judicial por desaveniencias con González.

En esta última legislatura de González, España vivió una crisis económica y una importante etapa recesiva. En el año 1993 una recesión del 1,1 % del PIB acompañado por una mala cobertura internacional, hicieron aumentar el paro y la inflación. A partir de 1994 la situación mejoró notablemente, el PIB se incrementó un 2 % y la inflación disminuyó un 3,5 %, pero el paro seguia siendo alto al final de la legislatura.

El panorama de la crisis (que aunque ya estaba parcialmente superada seguia estando reciente para el final de legislatura), acompañado de los escándalos de Roldán, el caso filesa y las condenas a los culpables del G.A.L., era de esperar que las elecciones generales de 1996 no darian un buen resultado al partido socialista. Las elecciones europeas de 1994 dieron como vencedor al Partido Popular frente al PSOE por primera vez en la historia, y las municipales de 1995 confirmaban el cambio de tendencia.

La campaña de acoso y derribo que padeció Felipe González en su último mandato no tuvo precedente alguno. Los ataques no procedian solamente desde la oposición sino desde importantes medios de comunicación. Si a esto le sumamos el importante desgaste producido por la propia actividad de gobierno durante 14 años, era de esperar que esto se hiciera visible en el estado de ánimo de Felipe.

Como él mismo dijo la noche electoral del 96 tras conocer los resultados, "a pesar de todo lo que ha llovido" el PSOE cosechó unos resultados que sorprendieron a más de uno. Los analistas achacaron la estrecha victoria del PP, al carisma de González que seguia intacto en gran parte del electorado desde que llegó a Moncloa en el 82. Y es que la humildad y sencillez de este político sevillano estuvieron presentes hasta el mismo día de su retirada como secretario general del PSOE en 1997. Sólo 1,5 % de diferencia (300.000 votos) le separó de la victoria en el 96, "una semana más o un debate" podrian haber cambiado ese resultado.

No obstante la alternancia siempre es saludable, y en eso consiste precisamente la democracia. González ya cumplió con creces muchas de las expectativas que tenian los españoles en mente en la década de los 80. Los casos de corrupción de miembros del Gobierno, el caso G.A.L. (del que González quedó exhonerado en 1999), el escándalo Roldán y Filesa ensombrecieron una etapa de reformas y modernización, pero la labor de González quedó y quedará intacta en la historia como el presidente del cambio, y los 14 años de su gobierno nos dejan sin duda, a pesar de lo ya mencionado, un balance muy positivo, del que analizándose objetivamente y libre de partidismos se puede ver sin mayor complicación, lo favorable que fue la presidencia de este político.

En el año 2004, tras 40 años en primera línea, se retiró de la vida política definitivamente. En la campaña electoral de 2008 participó en varios mítines junto con Zapatero. También ha sido noticia últimamente por su separación de Carmen Romero.

Felipe modernizó a un país que llevaba en la sombra de la dictadura cuatro décadas, y posicionó a España entre los países más dinámicos a nivel económico en el entorno europeo. Las reformas llevadas a cabo en materia de lo social, educación y sanidad, junto con la larga cadena de transformaciones estructurales que acontecieron en el país durante los 80, como fue el cambio de moral y costumbres (la incorporación de la mujer al mundo laboral), ayudaron a la construcción de un sistema de bienestar social de corte europeo.

A modo de cierre, y aunque las comparaciones siempre son odiosas, no me preocupo en afirmar rotundamente que Felipe González fue el Presidente del Gobierno que presenta el balance más positivo en comparación con el resto. Claro está, es una mera opinión de un servidor, otros pueden rebatirla, pero creo que nadie ha sabido estar más cerca de los ciudadanos que este carismático político, que paso de la clandestinidad a la Presidencia del Gobierno en pocos años, y que conseguió lo que él mismo prometía a principios de los 80, "que España funcione".